A propósito de La Candelaria, una Virgen Negra, enigmática y de apasionante historia

Por José Antonio Cabrera. ASSOPRESS

Hasta no hace mucho tiempo, era bastante frecuente encontrarse con una Virgen Negra, en cualquier lugar de culto ancestral, actualmente debe de haber medio centenar en toda España. Si se las mira bien no son iguales a las tallas de otras Vírgenes, tienen algo distinto, algo misterioso y desconocido, que no cuadra con la imagen que tenemos de la Virgen María… pero ¿qué es?

Si solo nos fijáramos en el color, no pasarían de una mera curiosidad más, pero para comprender el motivo de estos iconos de origen bizantino, tenemos que ir más allá y remontarnos en la historia y más en concreto a la Edad Media.
Hasta el siglo XI el culto a la Madre de Dios era bastante secundario, centrándose más en la figura de su hijo Jesucristo y la devoción salvadora de los Santos. Pero de la noche a la mañana, entre los siglos XI y XIII, se produce un aumento desproporcionado de la Devoción Mariana, coincidiendo con la época de las Cruzadas y el apogeo de la Orden del Temple.

La figura central de la Orden Templaría, Bernardo de Claraval, decide cristianizar los lugares de culto antiguo y para ello sustituye cualquier icono pagano, por imágenes traídas de Oriente. Para justificar la aparición continua de Vírgenes Negras, decide rodearlas de un halo de milagros continuo y como en aquella época las noticias corrían muy lentas entre regiones, hace que cada milagro parezca único.

Rápidamente se producen hechos increíbles y comienzan a surgir figuras Marianas en cualquier sitio insospechado: campanarios, cuevas, muros, huecos de árboles, o desenterramientos increíbles en donde aparece una Virgen que fue enterrada para evitar ser destruida por los musulmanes.

Parece una misión inocente de recristianización, pero Bernardo y los Templarios iban más allá. No es casual el lugar donde aparecen de continuo estas Vírgenes Negras. Siempre en santuarios antiguos donde las fuerzas telúricas de la tierra son fuertes. Los templarios al contacto con sectas y sociedades secretas en el Oriente tuvieron acceso a un montón de información que se creía perdida en Occidente, como por ejemplo los puntos o cruces telúricos de la tierra.

Desde la antigüedad el ser humano ha sentido que algunos lugares eran distintos a los demás y eran más accesibles con lo transcendente. Los prehistóricos que hallaban esos lugares y los señalaba con piedras, menhires o megalitos, o los situaban en húmedas cuevas, sabían del poder del lugar, pero no el por qué. La tierra que habitamos no es un ser muerto e inerte, sino que esta rodeado de pulsaciones y movimientos electromagnéticos, como una compleja red de nervios que se entrecruzan continuamente. Por allí circulan las fuerzas telúricas de la tierra y en los cruces de estas avenidas la concentración es más fuerte. Por ello esos puntos están hollados de Santuarios y Cuevas Santas. Destacan sobre todo los lugares que tienen agua o fuentes. Los templarios tuvieron acceso a estos conocimientos ancestrales y para marcar estos Santuarios, colocaron las Vírgenes Negras.

Ya hemos visto cuando fueron halladas, como fueron talladas, pero nos falta saber el por qué son negras. Esencialmente por dos motivos: a) porque en la sabiduría oriental el color negro es uno de los símbolos de la sapiencia, y que en los idiomas del Oriente, negro y sabio tienen la misma raíz lingüística, como ejemplo decir que en la India, la diosa Kali es negra, ya que el comienzo Kala significa negro; y no nos olvidemos del pueblo gitano que sabemos que proviene de Oriente y que veneran en Francia a otra Virgen no canonizada llamada Sara La Negra; y b) el negro es el color alegórico de la esposa de Dios, en el críptico Libro de Salomón El Cantar de los Cantares:: «Negra soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén…».

Interesante Historia de las Vírgenes Negras, que nos retrotrae a un mundo ya perdido, en el que el ser humano estaba más cercano a la naturaleza y que los Templarios en su afán de llegar a la Sinárquia, intentaron volver a ello, fusionando los cultos de la Diosa Madre ancestrales, con los cultos Solares cristianos.

Otras famosas Vírgenes Negras son: La Vírgen del Pilar (Zaragoza), La Vírgen de La Encina de Ponferrada (León), La Vírgen de La Almudena (Madrid), La Vírgen de Monserrat (Barcelona), La Vírgen de Regla de Chipiona (Cádiz), La Vírgen de Guadalupe (Cáceres), La Vírgen de Atocha (Madrid), La Vírgen de La Cabeza de Andújar (Jaén), La Vírgen de La Peña de Francia (Salamanca), La Vírgen de Los Milagros del Puerto de Santa María (Cádiz).

Mencíón aparte se merece La Virgen de La Candelaria, conocida por el apodo de la Morenita, Su leyenda es la más curiosa de todas. Llegó al archipiélago antes de que fuera conquistado por los castellanos en el Siglo XV. Así lo más probable es que fueran frailes evangelizadores quienes transportaran la imagen original gótica. Esta fue hallada por los guanches, dando lugar a un culto en el que se la identificó como una diosa aborigen.

Ya bajo dominio peninsular, la Candelaria pasó a protagonizar una ermita y más tarde a ser la patrona isleña. Un temporal en el siglo XIX se llevó por delante la talla. Gracias al imaginero canario Fernando Estévez hubo una nueva virgen, basada en la anterior pero de corte neoclásico, que es la que se venera en la actual Basílica.

La Virgen de Candelaria es la Patrona General del Archipiélago Canario y celebra su festividad dos veces al año: el 2 febrero, Purificación de la Virgen, y el 15 de agosto, día de la Asunción.

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