Drones: Ojos que guían la emergencia volcánica y nutren la ciencia del mañana

05 Octubre 2021
La crisis volcánica en Cumbre Vieja, La Palma, está poniendo de relieve hasta qué punto la tecnología, y en concreto el uso de drones, puede ser un gran aliado para la ciencia y para la gestión de una emergencia de esta envergadura.

Los drones están aportando imágenes aéreas en alta definición, planos secuencia y cenitales que están captando el avance de las coladas, la evolución constante del cono, que se construye y se destruye; de los puntos emisores de lava, de la fajana en el mar y del rastro destructivo que va dejando la lava a su paso.

Mario Hernández es técnico piloto de dron del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y ha captado, junto a otros compañeros, algunas de las imágenes más espectaculares y más viralizadas del volcán de La Palma.

Cuenta a Efe, desde el puesto de mando avanzado, que en este tipo de emergencias, al igual que en los incendios de gran envergadura, «se está demostrando que el dron es una herramienta muy valiosa y muy útil, tanto a nivel científico como de gestión de la emergencia».

Recuerda que no es algo novedoso, pero el de la erupción de La Palma es «un escenario completamente distinto. Vamos aprendiendo constantemente».

La forma de recoger los datos «cambia mucho, pero al fin y al cabo lo que hacemos es aportar mucha información de mucho valor».

Para él es su primera experiencia laboral en una erupción volcánica, y también la primera vez que trabaja con imágenes aéreas «con esta presión».

Hace hincapié en que sobrevolar el volcán, sobre todo el cono, «se hace complicado porque estamos en una zona donde hace mucho viento. Luego las nubes de ceniza producen mucha interferencia magnética y los aparatos se guían por electrónica. Muchas veces se nos vuelven locos».

Cuenta que tras uno de los vídeos que se han popularizado estos días hay «mucho trabajo», pues los drones solo se pueden acercar «lo justo» para no perder el aparato.

Por el momento, «no hemos perdido ninguno. Hemos tenido heridos, pero no bajas», bromea.

En su caso, solo ha podido sobrevolar en una ocasión la fajana, pero coincidió con la noche del pasado domingo, cuando se rompió parte del cono principal y tuvo que dirigirse a esa zona.

Cada vuelo está previamente dirigido por los científicos que luego se encargan de evaluar las imágenes, para ver el comportamiento del cono, qué riesgos puede comportar «un cambio peligroso» del proceso eruptivo.

Mario Hernández añade que, además de ayudar en la gestión de la crisis, esas imágenes se transformarán «en ciencia y en conocimiento para el día de mañana. Ayudará a saber más sobre el volcanismo en Canarias».

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