Elon Musk vs ONU. ¿Podrían los multimillonarios acabar con el hambre en el mundo? Por Aray Alonso

Hace unas semanas el director del programa mundial de alimentos de la ONU, David Beasley, intercambió mensajes vía Twitter con Elon Musk a raíz de haberse alzado como el hombre más rico del mundo. En dichos tuits Beasley confirmó que el 2% de la fortuna del CEO de Tesla podría acabar con el hambre en el mundo, un total estimado de 6.600 millones de dólares -unos 5.850 millones de euros-.
Como respuesta a la indirecta que planteó el directivo de la ONU, Musk se comprometió a vender sus acciones de Tesla y donar esa cifra si desde la organización comunicaban cómo iban a emplear tal cantidad de capital. Beasley le confirmó que estaba dispuesto a celebrar una reunión pero Musk insistió en que compartiera la información en la red social. Beasley confirmó a principios de semana que el plan ya estaba preparado, no obstante Musk no se ha vuelto a pronunciar.
Existe un estrecho lazo que relaciona la filantropía con los grandes magnates del mundo. Numerosos multimillonarios como Jeff Bezos y Bill Gates invierten parte de sus beneficios en sus ONG que ayudan a diversos sectores, bien sea invirtiendo en ecologismo, ayudas financieras, becas etc. Sin embargo, Musk no cuenta con ninguna organización de este tipo relacionada con su nombre. Aquí comienza un debate puramente filosófico y moral, ¿realmente deben sentirse obligados los grandes tenedores de fortuna a compartir sus beneficios? En parte sí, y en parte no:
A no ser que seas un ermitaño, sabrás quién es Elon Musk o habrás escuchado hablar de sus dos grandes proyectos a largo plazo: Tesla y SpaceX. Si bien sabemos que prácticamente la totalidad de la inversión del empresario está destinada a producir automóviles 100% eléctricos y a la exploración espacial, se continúa insistiendo en que debe realizar un acto de filantropía para los demás, a pesar de las cuantiosas donaciones que ha destinado a ciertos proyectos. Pero, ¿Nos hemos planteado qué está consiguiendo? Desconozco qué mejor acto de altruismo existe que intentar crear una alternativa al petróleo, los automóviles eléctricos jamás habían sido una alternativa a los de gasolina o gasóleo, hasta que Tesla comenzó a producir sus propios vehículos que cada vez son más comunes entre la ciudadanía. Además, tiene pensado llegar a Marte dentro de una década con SpaceX -en colaboración con la propia NASA- gracias a él nos convertiremos en una especie interplanetaria.
No obstante, la cifra que según la ONU sería capaz de acabar con el hambre no aclara ninguna duda. ¿Con sólo 6.600 millones de dólares bastaría? Estamos hablando de macroeconomía, esa suma de dinero sería fácil de acumular si las principales potencias del mundo llegan a un acuerdo dentro de sus presupuestos.
Cabe destacar que los espectadores están excesivamente fijados con la cifra y no se plantean cómo va a resolver el problema del hambre. Si bien Beasley no reveló el plan de la ONU, podemos intuir que el cálculo se realizó multiplicando el precio coste de la vida acumulada por todos los habitantes pobres por el tiempo que se desee, manteniendo fuera del umbral de pobreza a estas personas. No sirve absolutamente de nada darle dinero a un pobre, si este no es capaz de reinvertir y generar riqueza por sí mismo. El problema de los países con un índice de pobreza elevado -África, Sudamérica, sur de Asia- tiene relación con el gobierno o con las condiciones geográficas y climáticas del propio país. Evidentemente con regímenes autoritarios corruptos que no fomentan el libre comercio ni el desarrollo personal, con altas tasas de inmigración y empleo precario, como los países de sudamérica, es complicado que una organización intervenga y solucione el problema de raíz. Cuando pensamos en personas pobres nos imaginamos normalmente a africanos, obviando la explotación de recursos sufrida por el imperialismo en el pasado, África no tiene las condiciones climáticas y geográficas idóneas para que una economía se desarrolle, es así como las mayores economías son las que interaccionan con los países desarrollados, véase Egipto -turismo-, países del Mediterráneo -Marruecos, Argelia, Libia, Egipto etc.- y Sudáfrica, que presentan condiciones climáticas favorables y más intervención del primer mundo. Por contraparte, los países desérticos que presentan mayor aridez, impuesta por el Sáhara -Chad, Malí, Níger etc.- y los que son dominados por gobiernos corruptos -RDC, Sudán del sur, Somalia, Camerún etc.- La mayoría países del cuerno y del centro del continente, con menos participación en la economía internacional, muy aislados del resto del mundo.
Quedamos a la espera de que la ONU haga honor a su nombre y demuestre públicamente cómo se puede solucionar este grave problema que afecta a millones de personas. Hasta entonces, no son más que habladurías sin sentido por parte de Beasley.

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