Entrevista a D. Carlos Magdalena ¡¡SIGUE OLIENDO MUCHO A AZUFRE!!

Si los cometidos y quejas del ciudadano se expresan para que la Administración se entere o el mismo ENTE que ostenta el cargo y el poder, tenga conocimiento de algo en el que este grupo de personas o vecinos de un pueblo tengan que recurrir a los medios de difusión para poder calmar su vapuleado sentimiento al cual ataca dejándolo casi en la indefensión de algo en el cual este vecino tiene por ley el manifestarse por tener quejas sobre todo lo que le hacen. D. Carlos Magdalena tiene en estos momentos conocimientos de arbitrariedades que se hacen en su querida Isla de la Gomera, es por eso que
Quiere expresar su más absoluto malestar e indignación con un hecho grave y continuado en el tiempo que está sucediendo en su querida Isla de La Gomera, donde la Consejería de Medioambiente del Cabildo colombino y el Seprona han hecho caso omiso y reiterado de sus funciones ante las reclamaciones de los vecinos afectados.

¿Se puede pensar que la Administración y el poder vigente acepta con más rapidez las denuncias que vienen a través de las redes sociales, que las que se pueden hacer por las vías legales?.

Pues aunque cueste un poco creerlo, parece que funcionan más las denuncias públicas hechas en las redes sociales, artículos de opinión y entrevistas como ésta, publicados en medios no comprados, que las realizadas por las vías legales habilitadas para el ciudadano, y esto no debería de suceder, ya que las Administraciones y fuerzas del Orden Público, y deberían de existir para proteger a los habitantes, poder asegurar los derechos de los vecinos y velar por mantener el orden y garantizar que se cumplan las obligaciones las normas y las leyes.

¿Usted intuye que la institución del Cabildo de la Gomera, hace más caso a las denuncias de portera que le hacen, y cuentos no oficiosos, al tener por cierto todas las denuncias que llegan oficiosas al Estamento?.

El Cabildo de La Gomera hace más caso y fluyen otro tipo de instancias no oficiosas, chivatazos, denuncias de patio de colegio, y no lo verdaderamente importante que afecta de forma directa al vecino. Parece que de forma velada es lo que sigue funcionando en La Gomera, son los correveidiles y alcahuetes adulones que se venden por un puñadito de votos.
Sin embargo, el problema no es del mísero que se vende por 20 votos, sino de la persona que los va comprando aquí y allá. También el problema es del que comete la grave infracción o el consiguiente flagrante delito de tener un numeroso ganado suelto destrozando propiedades ajenas por doquier y goza de la connivencia del que compra los votos, políticos anclados en el poder por los siglos de los siglos amén y administraciones competentes en este tema que conviven y conviven conscientemente con la situación delictiva.

¿Con ese agravio que tienen vecinos que se siente vapuleados en el abuso que se les hace a zonas de Valle Hermoso, como se podrá resolver?

Cuando se junta el hambre con las ganas de comer, estas son las cositas que ocurren en nuestra amada isla de La Gomera, y son los vecinos los que sufren de forma reiterada y despiadada este abuso. Son los vecinos de Erquito, y todos los terrenos circundantes que van desde San Lorenzo, Las Vegas de Allá Afuera, Los Japules, El Drago y zonas pertenecientes al municipio de Vallehermoso.
No quiero pensar que hay vecinos de primera y de segunda clase, además de que estos abandonados vecinos también aportan sus votos cada 4 años. El vecino de primera clase, propietario de este gran rebaño de cabras, que más que rebaño parece un batallón de mercenarios con sed de sangre y destrucción pertenecientes al ejército de Atila y los Hunos, que según cuenta la leyenda, “por donde pasaba no crecía la hierba”. El líder del “cruel” batallón deja campar a su ganado libremente a sus anchas sin control alguno. Sin supervisión y dejadas a su suerte, las pobrecitas , perturbadas y alienadas cabras que se encuentran totalmente asalvajadas, destruyendo y comiendo sin compasión todo lo que encuentran a su paso: casas, caminos, huertas, árboles frutales, cercas y otros pequeños animales.
Lo más indignante de todo es que el propietario de estos infelices animalitos de Dios que cabalgan sin tino, sin orden ni concierto, tiene la concesión de explotación agraria de forma totalmente legal, y además recibe ayudas y todas las subvenciones posibles para cometer este delito, así que es un triple delito apoyado por todas las instituciones implicadas en el asunto y que tenían que hacer algo muy urgente y tajante al respecto desde hace mucho tiempo atrás. A todo esto se le suma la tristeza, frustración y abandono que sienten amargamente los vecinos que ven cómo su vida, posesiones y bienestar se deterioran con el paso de los días, de los meses y de los años.

¿Qué dicen estos vecinos de estos atropellos, que por lo que se deduce está ajena la Consejería del Medio Ambiente y autoridades del Cabildo Gomero?.

Las cabritas de este señor merecen una vida mejor y ser pastoreadas y cuidadas dignamente por personas competentes que cumplan los decretos habilitados por el Gobierno de Canarias para esta actividad. Esta propiedad ganadera obtiene cuantiosas ayudas para alimentar con pasto de calidad a su ganado en las zonas delimitadas para ello. Se desconoce para qué otros fines o “lujos” utiliza el propietario los recursos económicos que recibe, pero los vecinos intuyen que es para todo menos para alimentar a los destructores animalitos.
“Cuando se junta el hambre con las ganas de comer, estas son las cositas que ocurren en La Gomera”. Esperemos que tengan la grandeza de resolver esta peliaguda situación que perjudica a tantos vecinos gomeros.

Salvador Barnes

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