Sanidad presenta su plan antitabaco que propone prohibir fumar y vapear en más espacios

14 de marzo 2024/Agencias
El Ministerio de Sanidad presenta este jueves a las comunidades su plan antitabaco en el que propone prohibir fumar y vapear en «determinados espacios comunitarios y sociales al aire libre» y en otros privados en presencia de menores, así como aumentar su precio.

Lo hará en una reunión de la Comisión de Salud Pública que también abordará otros asuntos como las recomendaciones del anticuerpo monoclonal nirsevimab contra el Virus Sincitial Respiratorio (VRS) para la próxima temporada o el estudio de la evaluación de la vacunación frente a la hepatitis B en recién nacidos con alto riesgo de infección por transmisión vertical.

Además, según el orden del día, Sanidad y comunidades debatirán sobre el procedimiento para el reconocimiento del derecho a la compensación económica para las víctimas del amianto y se informará de la revisión del protocolo de tos ferina y de los avances en el real decreto que desarrolla el plan de preparación y respuesta frente a amenazas de salud pública.

Tras todo ello, Sanidad desgranará el «Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo (PIT) 2024-2027», que aspira a reducir la prevalencia y evitar la introducción en el hábito tabáquico, especialmente de los jóvenes.

Compuesto de 5 metas y 22 objetivos, recuerda que gran parte de las medidas deberán materializarse en una reforma de la actual ley antitabaco que «el Gobierno se ha comprometido a llevar a cabo en la presente legislatura».

El documento recupera en buena parte el plan que quedó redactado en 2021 pero que no llegó a ver la luz, proponiendo aumentar los espacios en los que no se pueda fumar ni vapear, aunque sin detallar cuáles, algo que se hará en esa futura reforma de la ley antitabaco prometida.

Así, aboga por extender la prohibición en «determinados ambientes comunitarios y sociales al aire libre y en ciertos espacios del ámbito privado, especialmente aquellos con presencia de menores».

También considera fundamental ser conscientes de las nuevas formas de consumo de nicotina a través de cigarrillos electrónicos y el tabaco calentado, que quiere equiparar al convencional regulando «la venta y consumo tanto de los dispositivos que utilicen líquidos, cartuchos o recambios con nicotina como los que no.

Junto a cigarrillos electrónicos y vapeadores, pipas de agua, shishas o cachimbas, cuyo uso se produce fundamentalmente en entornos de ocio. «Se trata de una realidad que es necesario regular al tratarse de una fuente de consumo ocasional y puerta de entrada a un consumo más regular y a la adicción en etapas sucesivas y que presenta riesgos añadidos al del consumo de tabaco», zanja.

Otro de sus planteamientos es el de revisar la cuantía de las sanciones e incrementar los tipos impositivos del tabaco para aumentar así su precio y promover la creación de una nueva figura impositiva que establezca un gravamen específico para los cigarrillos electrónicos con nicotina.

Además, introduce el empaquetado genérico y la prohibición de aditivos que confieren aromas en tabaco y productos relacionados, algo que ya puso en marcha recientemente el Ministerio de Sanidad.

No olvida tampoco el impacto medioambiental del tabaco y sus derivados, por lo que plantea una colaboración con los ayuntamientos para impulsar el desarrollo de ordenanzas municipales de prohibición de arrojar colillas en vías públicas y espacios naturales.

A las colillas se suman los residuos que generan los dispositivos electrónicos por sus componentes eléctricos, que «no están exentos de riesgos potenciales para la salud pública» y que deberían ser considerados también contaminantes derivados de la adicción a la nicotina.

Sanidad tiene como meta también fomentar el abandono del hábito, y para ello sugiere incluir en la cartera de servicios común del Sistema Nacional de Salud la intervención en tabaquismo en el ámbito hospitalario y modificar los criterios de acceso a los fármacos financiados, ya que actualmente sufraga un solo un intento anual a los consumidores de al menos 10 cigarrillos diarios que hayan probado a dejarlo en el último año.