SANTA BÁRBARA PATRONA DE LA ARTILLERÍA ESPAÑOLA

Santa Bárbara de Icod de los Vinos

Santa Bárbara fue una virgen y mártir cristiana del siglo III. Era una joven de gran belleza. Nació en Nicomedia de Bitinia, a orillas del mar de Marmara, que separa Asia Menor de la Turquía europea, donde murió hace más de dieciocho siglos. Su padre era el rey sátrapa Dioscoro, que la encerró en una torre, bien para evitar que los hombres admirados por su belleza la sedujeran, o para evitar su conversión al cristianismo. Cosa que ocurrió en una ausencia de su padre, a través de un sacerdote enviado por Orígenes, teólogo y exegeta de la Biblia, nacido en Alejandría, que llegó hasta ella haciéndose pasar por médico, y que la bautizó en secreto, mandando Santa Bárbara construir tres ventanas en la torre donde estaba encerrada, simbolizando la Santísima Trinidad. Su padre se enteró del simbolismo de estas ventanas y de su conversión delatándola al gobernador llamado Martiniano, quien la condenó a muerte al no querer abjurar de sus creencias, solicitando el mismo padre ser quien diera cumplimiento a la sentencia. Fue paseada desnuda para humillarla, azotada, desgarrada y herida con elementos cortantes, quemada y mutilada. Fue por fin decapitada en la cima de una montaña por su propio padre, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte. Tal vez por este hecho Santa Bárbara fue venerada en la Edad Media como protectora ante las tormentas.

Fueron los caballeros medievales a la vuelta de las cruzadas fueron los que trajeron a Europa esta devoción encontrada en Oriente. La antigüedad de la devoción a la santa se remonta a mediados del siglo XV, y la de los artilleros al primer tercio del siglo XVI. Según D. Juan Arencibia, coronel de Artillería, periodista, escritor y primer director del Museo Militar de Canarias, el primer documento que se tiene de su patronazgo es de 1520.

Los atributos que se le atribuyen son: el rayo, la corona de mártir con una hostia, por ser garante de buena muerte, la torre donde estuvo encerrada y un cáliz, el de su sacrificio. Las reliquias de la santa fueron trasladadas a Venecia en tiempos del dogo Pedro II (991-1009), por María Argyropoula, princesa bizantina casada con el hijo del dogo Juan. En 1108, una princesa griega de nombre Bárbara, casada con un príncipe de Kiev, las llevó allí. En la época napoleónica las sagradas reliquias fueron llevadas al templo de San Martín en la Isla de Murano, donde se custodian todavía. Una parte de las reliquias que se hallaban en Venecia fueron depositadas en el santuario de Santa Bárbara del municipio de Ática (Grecia).
La Artillería española parece que fue usada por primera vez por los árabes, Mohamed IV, rey de Granada, en los sitios de Alicante y Orihuela en 1331. En la batalla del Salado en 1340, donde Alfonso XI derrotó a los árabes, se apoderó de aquellas poderosas armas desconocidas. Dos años después se utilizaron estas armas, fundidas en Sevilla, en el sitio de Algeciras. El uso de la artillería obligó a evolucionar las fortificaciones, hasta entonces consideradas casi inexpugnables, abaluartándolas.

La Artillería ha estado siempre presente en Canarias desde la conquista de las Islas para su defensa. Hasta finales del siglo XVIII no existían unidades de Artillería, sino artilleros encargados de las piezas de fuego. Es a partir de 1758, construidos la mayoría de los castillos y fortalezas de las Islas, cuando se estableció unas guardias fijas de artilleros pagados por los Cabildos, incluidos en los Regimientos de Milicias Canarias como compañías.

La Artillería española ha celebrado desde tiempo inmemorial a Santa Bárbara, virgen y mártir, como su excelsa patrona, lo que por Rescripto fue reconocido por la Santa Sede, afirmando el real y efectivo dicho patrocinio de la Santa sobre los artilleros de España.

Cuando se cumplen cinco siglos del llamado “recibo de la pólvora”, documento fechado en el Castillo de Burgos el 4 de diciembre de 1522 y que acredita que Santa Bárbara está quinientos años con sus artilleros, la Santa Sede a través de la Penitenciaría Apostólica ha concedido un particular Año Jubilar con posibilidad de obtener indulgencia plenaria (la cual suprime plenamente la pena temporal por los pecados cometidos y confesados hasta ese momento) en la forma acostumbrada, es decir, mediante la confesión sacramental, la comunión sacramental y el rezo por las intenciones del Papa.

Como cada 4 de diciembre, las unidades del Arma de Artillería celebrarán una solemne ceremonia castrense en honor de su Patrona Santa Bárbara y vivirán con especial entusiasmo este día, incluido el personal que se encuentre dentro de unidades que desempeñan sus cometidos en el marco de las diferentes Organizaciones Internacionales desplegadas en países lejanos.

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